Dos clases de personas

Aceptar mi situación actual vs superación personal

Por: Victoria Ulibarrena

OBJETIVOS:

• Despertar un sentido de búsqueda de beneficios en las situaciones difíciles.
• Crear conciencia de las habilidades que el Señor nos dio para superar cualquier problema.
• Que puedan adoptar un pensamiento resiliente como modo de vida.

ARGUMENTACIÓN

¿Cómo actúas frente a situaciones difíciles? 
¿Qué es lo primero que piensas cuando las cosas van mal? 

El primer grupo (la mayoría) frente a una situación difícil, cuando las cosas se salen de control, cuando todo lo planeado se desmorona, ante una pérdida, o simplemente cuando atraviesan por un periodo de tiempo de soledad o desierto espiritual; se desaniman, tienen sentimientos de frustración, su vida se convierte en una catarata de quejas, se enojan, experimentan una angustia que, en casos extremos, los lleva a una depresión. Un ejemplo de este grupo es Jonás (leer Jonás 4).

¿Qué pasa cuando las cosas que Dios hace no tienen ningún sentido? Resulta paradójico pensar en que este hombre de Dios renegara tanto de su voluntad. 

Este cambio de planes molestó mucho a Jonás y se enfureció. Entonces le reclamó al Señor: —Señor, ¿no te dije antes de salir de casa que tú harías precisamente esto? ¡Por eso huí a Tarsis! Sabía que tú eres un Dios misericordioso y compasivo, lento para enojarte y lleno de amor inagotable. Estás dispuesto a perdonar y no destruir a la gente. ¡Quítame la vida ahora, Señor! Prefiero estar muerto y no vivo si lo que yo predije no sucederá. El Señor le respondió: —¿Te parece bien enojarte por esto?”. 

                                                                                                           Jonás 4: 1-4 NTV 

Todos estaremos de acuerdo en que Jonás había pasado por pruebas extremadamente duras, en realidad, hasta había estado dentro de un pez y esa fue una experiencia límite. Después llegó a la ciudad de Nínive, proclamó fielmente el mensaje de Dios y la ciudad entera se volvió a Dios: Como resultado de esas experiencias, estaba completamente agotado, frustrado porque las cosas no salieron como él había pensado, porque Dios no hizo lo que Jonás deseaba y quería morirse. 

Muchos de nosotros llegamos a veces a una situación similar, en que deseamos renunciar, dejarlo todo y decimos "hasta aquí hemos llegado". Es que nos vence el cansancio, la tensión, y el agotamiento físico y psicológico. Pero, ¿desear la muerte? Es lo más insensato y absurdo que se podría desear. Con esta actitud, vemos que Jonás estaba totalmente cerrado a lo que el Señor quería enseñarle. 

Pero, por otra parte, no podemos entenderlo a menos que miremos a nuestro propio corazón, y siendo sinceros con nosotros mismos reconozcamos que a veces nos hemos dirigido en la dirección equivocada, tomando un rumbo que se oponía claramente a la voluntad, a los planes y a los propósitos de Dios. Y al hacerlo, hemos tenido que sufrir las consecuencias de nuestra insensibilidad a la Palabra de Dios y a la guía del Espíritu Santo. Y eso pudo traer infinidades de sentimientos de frustración, de impotencia, y tal vez una angustia que nos sacó las ganas de vivir, aceptando la situación que estamos viviendo con mucha resignación. 

Ahora bien, el segundo grupo (unos pocos) frente a situaciones de mucho estrés, de preocupaciones, de pérdidas o momentos donde las cosas no salen como quieren, se convierten en personas resilientes capaces de comprender que cada situación en la vida es una oportunidad de crecer, de avanzar, de estirarse. Por lo general, encuentran ventaja de la desventaja, lo bueno de lo malo. En la adversidad despiertan cualidades que en la comodidad hubieran permanecido dormidas. 

La palabra resiliencia es muy especial, muestra cómo naturalmente algunas personas viven sin darse cuenta que es una gran virtud. Déjame contarte de qué se trata. La resiliencia es la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro. En ocasiones, las circunstancias difíciles o los traumas permiten desarrollar recursos que se encontraban latentes y que la persona desconocía hasta el momento. Resiliencia es resistir, es volver a rebotar luego de la caída. Un ejemplo de este grupo es el Apóstol Pablo. (Leer Filipenses 4: 3-13). 

Lo increíble de este pasaje lleno de tanto gozo, esperanza y fe, es que Pablo estaba escribiendo desde la cárcel. Aunque estaba preso, Pablo estaba extremadamente feliz, y motiva a los demás a regocijarse en el Señor.  ¿Te imaginas la situación? ¿Qué hubieses hecho en los zapatos de Pablo? Con toda sinceridad, es probable que cualquiera de nosotros en el lugar de Pablo, desde el principio estaríamos quejándonos, preguntándole al Señor por qué lo permitió, qué fue lo que hicimos mal, etc, pero en Pablo encontramos un corazón y un pensamiento resiliente, un luchador genuino, un guerrero de la fe, un valiente que no deja que su confianza en Dios se opaque frente a una adversidad. Pablo vio la oportunidad y la tomó. Vio que en medio de la dificultad aún podía seguir animando y motivando a los demás a creer y a ensancharse.

No quiero decir que ya haya logrado estas cosas ni que ya haya alcanzado la perfección; pero sigo adelante a fin de hacer mía esa perfección para la cual Cristo Jesús primeramente me hizo suyo. No, amados hermanos, no lo he logrado, pero me concentro únicamente en esto: olvido el pasado y fijo la mirada en lo que tengo por delante, y así avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús.” 
Filipenses 3:12-14 NTV

            CONCLUSIÓN: 

Cuando nos victimizamos, nos estamos declarando impotentes, o sea, no se puede cambiar nada de lo que está sucediendo. 

Seguir avanzando hacia la meta, aunque las cosas vayan mal, es ser responsable y esto conlleva la habilidad de responder (respons-habilidad). Es habilitarse, darse permiso para responder ante lo que está pasando. 

La actitud de víctima nos cierra posibilidades de aprender. Pero si decidimos enfrentar las situaciones sabiendo que nuestra confianza está en el Señor y en Él todo lo podemos; vamos a avanzar, a crecer, a superar cualquier prueba y sobre todo, descubriremos que Dios nos dio la capacidad de recuperarnos de cualquier situación difícil.

                                            “Ninguno de nosotros es responsable de las cosas que nos pasan, pero somos                                             responsables por la forma en laque actuamos cuando nos pasan”.

                                                                                                                                                Anónimo

Dinámica  (20 minutos)- Se repartirá una hoja blanca. Cada uno dibujará un corazón en la hoja, que representará al suyo. 
- Dentro del corazón escribirán qué cualidades se necesitan para enfrentar las situaciones difíciles, por ejemplo “valentía”. Mínimo 5 palabras.  Luego van a intercambiar los corazones con los participantes de enfrente. 
-Se pedirá que cada uno medite sobre esas cualidades
-El moderador elegirá a algunas personas y les hará las siguientes preguntas: ¿Qué palabras habías escrito en tu corazón? ¿Qué palabras tienes en este nuevo corazón? ¿Qué impacto te genera lo que escribiste y lo que te compartieron?.
Desarrollo: (15 minutos)El moderador expondrá parte de la argumentación del devocional.
Cierre: (10 minutos)Finalizar orando para que el Señor afirme y fortalezca nuestra confianza en momentos de dificultad. Que nuestra fe crezca en medio de las pruebas y que nos dé un corazón resiliente capaz de rebotar ante la caída. 

Deja una respuesta

hello world!
chevron-left-circle