Por: Rubén Gómez Cuenca
OBJETIVOS:
- Descubrir las implicaciones del monoteísmo ante el uso convencional de los conceptos sagrado/secular
- Encontrar las implicaciones prácticas de una espiritualidad integral y como nos ayuda a entender la misión como estilo de vida
ARGUMENTACIÓN: (Esta argumentación ha sido diseñada para uso interno del profesor, como marco teórico de referencia). Basada en Deuteronomio 6:4:“Escucha, oh Israel, el Señor es nuestro Dios, el Señor uno es.”, y Colosenses 3:23: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;”
En el año 2004 La Alianza Evangélica Española sacaba a la luz una publicación muy interesante a la que denominó: Imagina. Ante la pregunta ¿por qué no tenemos impacto?, el autor Mark Greene planteaba un problema esencial, "la gran división", haciendo referencia al dualismo sagrado/secular.
Los cristianos estamos fuertemente influenciados por la antropología griega y familiarizados por tanto con la dicotomía que resalta lo espiritual como bueno y lo material como malo. En nuestro caso, hemos denominado sagrado a un día en la semana (el domingo), un lugar (mal llamado iglesia, pues la iglesia no es un edificio) y unas personas (las que en el día y lugar sagrado ofician los actos santos). A la vez consideramos secular todo lo que está fuera de este día, este lugar y estas personas.
La palabra secular trae a nuestra mente aquello que está separado de Dios y sin pensar mucho hablamos de trabajo secular, música secular, libros seculares, etc. Con esta mentalidad no es de extrañar que, en mi deseo de servir al Señor, haya tratado de abandonar mi trabajo, porque ¿Cómo puedo estar cerca de Dios en un lugar que no es sagrado sino secular?. Mucho mas cuando las personas “más sagradas”, que me inspiran, ni siquiera pasan tiempo ganando dinero en tales labores. En los 90, el movimiento “Iglesia Con Propósito”, empezó a familiarizar en algunos entornos evangélicos el slogan: “cada miembro es un ministro”. Este fue para mi un punto de partida para descubrir que no sólo cada miembro es un ministro, sino que lo es a tiempo completo, las 24 horas del día y los siete días de la semana, independientemente de que trabaje en una organización religiosa, sea panadero, médico, jubilado, esté en la casa con su familia, disfrutando de un paseo, o como en mi caso, trabajando con una fundación que ayuda a jóvenes rotos por causa de las drogas, la violencia y la delincuencia. Y sí, lo sé, no me preguntes por qué, pero pensé que tenía que dejar ese lugar para servir al Señor más consagradamente.
El autor Alan Hirsch en su recomendable libro “Caminos Olvidados”, nos recuerda la espiritualidad integral hebrea con el ejemplo del libro de Levítico: en este escrito los judíos encontraban qué hacer si se te cae el animal a un pozo, si te sale moho en la cocina, si eres mujer y tienes la menstruación, etc. El cristiano occidental, influenciado por la cosmovisión griega, se pregunta qué tiene que ver esto con la espiritualidad, ignorando así que Levítico conecta el trabajo, la comida, la sexualidad y el descanso con lo divino, convirtiéndolo en sagrado.
La base para una espiritualidad integral la encontramos en la Encarnación: el Dios que es espíritu (recuerda que lo espiritual es para los griegos algo bueno por naturaleza) se hace carne y hueso (algo malo por naturaleza para el griego). Lo espiritual y lo material se unen en el Mesías. Sin embargo, Jesús no vive una vida secular, porque todo lo que él hizo estuvo conectado a la voluntad del Padre, sin importar que estuviera en una boda, en el templo, en una casa, comiendo, caminando, descansando o sanando.
Dios entregó la Shemá en un entorno politeísta donde las personas adoraban a diferentes dioses según la actividad que realizaran. “El Señor nuestro Dios, el Señor uno es” es la clave para enfrentar el politeísmo actual donde adoramos a Dios el domingo entre cuatro paredes y al materialismo el lunes en la empresa. Dios es Dios del domingo, pero también del lunes; es Dios de la iglesia, y también de mi familia; es el Dios del descanso, de la sexualidad, del arte y de la música. Es hora de rendir todas las áreas de nuestras vidas ante él y escapar del dualismo que lo deja fuera de los lugares y actividades a las que dedicamos más horas de nuestras vidas.
Sostengo que parte de la crisis de nuestros ministerios actuales parten de una teología y eclesiología dualista que, inconscientemente, nos desconecta de Dios en la vida cotidiana. Esto es una desgracia para un mundo que está cansado de mensajes y que necesita ver una fe que sirve más allá de reunir personas en un salón. Los cristianos debemos retomar nuestra función de guías turísticos y, conscientes de que la presencia de Dios lo llena todo, reclamar de una manera íntegra, lo bello, puro y sincero de este mundo como parte de su Reino. Alguien dijo, nada es secular, nada está separado de Dios, excepto el pecado.
Nos haría bien atender a las sabias enseñanzas de aquel monje francés conocido como el Hermano Lorenzo y recogidas en la obra “La Práctica De La Presencia de Dios”. El sacar la basura, arreglar zapatos y cocinar se convirtió para este cristiano de hace más de 300 años en momentos sagrados de gran calidad. Y esto es para nosotros un gran desafío y una asignatura pendiente de ser aprobada.
Todo esto nos lleva a entender la conversión más allá del evento del pasado. La conversión es un acto de rendición, es un giro de 180 grados en el sentido que llevamos. Sin embargo, la vida del ser humano es dinámica, y eso implica enfrentar nuevas realidades. Si nos ponemos filosóficos, podemos decir que el pasado y el futuro no existen para nosotros, lo único que tenemos para rendir es el presente, pero ¿Está nuestra realidad presente rendida? ¿De que sirve que un día dijéramos a Dios que rendimos nuestras vidas ante Él, si nuestra familia, nuestro trabajo, nuestras emociones etc. actualmente no están rendidas? Podemos decir, por tanto, que la conversión no debe ser sólo un evento, sino una actitud constante en la vida del cristiano, la conversión es también un proceso.
El monoteísmo expresado en la Shema tiene que ver con una visión integral de la espiritualidad y sus implicaciones prácticas nos llevarán a recuperar a Dios en los lugares cotidianos, redimiendo así el placer y el ocio, junto al sacrificio y el servicio. Esto nos llevará a un examen constante que nos permita constatar que todo aquello que enfrentamos acaba en el lugar correcto: rendido ante Dios. Es hora de revisar el uso de las etiquetas sagrado y secular, porque el corazón del asunto es un asunto del corazón. En palabras del apóstol Pablo en el Nuevo Testamento: “y todo lo que hagáis hacedlo de corazón como para el Señor y no para los hombres”.
ACTIVIDADES
| Ejercicio 1 (15 minutos) | - Dibujar dos columnas en una pizarra. - El grupo deberá ponerse de acuerdo para escribir en una columna cinco palabras que eludan a algo secular, y en otra, cinco palabras que eludan a algo sagrado.- Propuesta de diálogo: ¿Cómo afecta a nuestro lenguaje entender que lo sagrado y secular es un asunto del corazón?. |
| Argumentación 1 (5 minutos) | Analizar juntos los conceptos de: secular, sagrado y dualismo. |
| Ejercicio 2 (10 minutos) | Diálogo:- ¿Qué razones puede haber en no llamar “ministro a tiempo completo” a todo seguidor de Jesús?.- ¿Cómo podemos ayudarnos en la comunidad cristiana para una vida de adoración 24/7?. |
| Argumentación 2 (5 minutos) | Analizar juntos los conceptos de encarnación y de conversión como proceso. |
| Ejercicio 3 (15 minutos) | - Cada persona debe identificar un aspecto de su vida que usualmente no considera como sagrado o rendido a Dios. - En grupo de dos personas, confesamos dicho aspecto los unos a los otros y hacemos una breve oración de cierre. |