¡AY DE NOSOTROS!

Por: Christian Falla

Objetivos

  • Inspirarnos en la vida de Jesús y Su testimonio.
  • Comprender las palabras de Jesús y Su demanda a los discípulos.
  • Reconocer que para Dios no existe una separación entre el actuar y el enseñar.

Valor a trabajar.

  • Coherencia 

Argumentación:

Mateo 23

Entonces Jesús les dijo a las multitudes y a sus discípulos: «Los maestros de la ley religiosa y los fariseos son los intérpretes oficiales de la ley de Moisés. Por lo tanto, practiquen y obedezcan todo lo que les digan, pero no sigan su ejemplo. Pues ellos no hacen lo que enseñan. Aplastan a la gente bajo el peso de exigencias religiosas insoportables y jamás mueven un dedo para aligerar la carga.  »Todo lo que hacen es para aparentar. En los brazos se ponen anchas cajas de oración con versículos de la Escritura, y usan túnicas con borlas muy largas. Y les encanta sentarse a la mesa principal en los banquetes y ocupar los asientos de honor en las sinagogas.  Les encanta recibir saludos respetuosos cuando caminan por las plazas y que los llamen “Rabí”.

Una característica de la vida de Jesús que encontramos a lo largo de la palabra es que fue manso, humilde, cortés y amable. Pero en este pasaje, encontramos otra faceta de Jesús que en pocos lugares de la literatura nos muestra, un Jesús haciendo una denuncia sostenida y con vehemencia.

Pero antes de continuar, recordemos que el estudio de la ley se convirtió en el más grande de todas las profesiones en ese tiempo, ese estudio de la Ley se confió a los hombres de la Sinagoga, los Escribas. Éstos hicieron que los grandes principios de la Ley fueran desmenuzados en miles de reglas y normas. A tal punto, que hicieron falta mas de sesenta volúmenes para contener la masa de preceptos resultantes.

Por otro lado los fariseos cuyo nombre significa los separados, eran hombres que dedicaban toda su vida al cumplimiento detallado y minucioso de toda las reglas y disposiciones que los escribas habían desarrollado, ya que cumplir con todas éstas, requería todo su tiempo, es así que tenían que separarse de su vida ordinaria para dedicarse a guardar la Ley.

Así Jesús habla a la multitud y también a sus discípulos, enseñándoles a ser coherentes entre lo que predicamos y lo que hacemos. Jesús hace esta denuncia desde la posición de ser un cumplidor con la Ley como lo encontramos en Mateo 17: 17-19, es decir que Jesús tenia la autoridad de hablar y denunciar porque Él mismo la conocía y la cumplía. Sin embargo, Él reconoce que la vida en Cristo va mas allá de un mero cumplimiento ceremonial.

En el diccionario de la real academia encontramos el significado de la palabra coherencia cuyo significado es:

1. f. Conexión, relación o unión de unas cosas con otras.

2. f. Actitud lógica y consecuente con los principios que se profesan.

Acudiendo un poco al contexto actual, tengo la oportunidad de hablar con muchas personas, ya que sirvo en una Iglesia, y descubro que muchas de ellas se han alejado de Dios y la Iglesia con un argumento muy similar, denuncian que los cristianos somos hipócritas porque decimos algo pero actuamos de otra manera. No quiero decir que este sea un argumento válido para alejarnos de una comunidad o peor aún de Cristo. Sin embargo, tampoco puedo ignorar estas denuncias, ya que a quiénes primero confrontan es a nosotros mismos, y es válido, que siendo parte de la Iglesia, nos preguntemos: ¿Somos coherentes con lo que predicamos?, ¿somos coherentes con llamarnos cristianos (Seguidores de Cristo)?.

Hace poco escuché una historia que me confrontó, un amigo me habló de un tiempo maravilloso de adoración que vivieron en una iglesia. Posteriormente tuvieron una Palabra poderosa, sobre la importancia de servir al necesitado. De repente, entró alguien por la puerta del lugar pidiendo ayuda y los servidores o diáconos intentaron sacarlo del local. El predicador, siendo persuadido por lo que estaba aconteciendo, paro de enseñar y dijo a la congregación: “tenemos una oportunidad de servir”.  Por un momento todos se miraron y no entendieron, pero tras unos segundos, las personas captaron el mensaje y abrazaron a quién entró con necesidad. Con esto no pretendo decir que no tengamos orden en la liturgia, sino que reflexionemos en la importancia de no ser solamente oidores, sino también hacedores. Muchas veces me identifico con las personas que estaban, en aquel día, indecisas. Su pasividad los llevó a la inacción, o peor aun, a una obediencia pospuesta, que al final se convierte en desobediencia a la Palabra.

Estamos en un tiempo en el que las denuncias de Jesús son pertinentes, leímos: “todo lo que hacen es para aparentar”. Estamos viviendo un época de redes, filtros, de búsqueda de aceptación social. Si somos sinceros, no somos ajenos a esto. Negar que estamos en un punto, donde si no tienes una red social prácticamente no existes, es ignorar la realidad.

Es válido entonces preguntarnos y reflexionar en este pasaje y lo que continúa diciendo en estos versículos, así:

“Ay de vosotros” dice ínsitamente el Señor en este capítulo bíblico. Hoy me imagino a Jesús hablando en este capítulo, mirando profundamente a la multitud y a sus discípulos y confrontándolos, dándoles un rumbo. Luego de leer este capítulo, soy vulnerable y puedo decir como tal vez dirían sus discípulos en mi imaginación: ¡¡¡ay  de mí!!!.

En Hechos 1:1 encontramos: “En el primer tratado, oh Teófilo, Hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y enseñar.”

Es este un pequeño resumen de Jesús en los evangelios. La enseñanza de Jesús no se reduce a un lugar específico o a un templo, Jesús caminaba con la gente mientras enseñaba con su vida y testimonio.

Nuestro reto: una vida que no esté desconectada de lunes a sábado de “hacer y enseñar”. Encarnar su Palabra, a través de nuestro testimonio. Que el evangelio no quede en una serie de ceremonias sin sentido. Debemos esforzarnos a diario para que nuestra vida no se reduzca a un conocimiento pasivo, al contrario, que nos lleve hacer coherentes con nuestras convicciones.

ACTIVIDADES:

Introducción (10 minutos)Desarrollar una dinámica, que de forma sencilla, permita evidenciar un ejercicio de incoherencia entre lo que se muestra y lo que se responde.  Se trata de un concurso, en el que gana el que, de manera más rápida, conteste lo opuesto a las imágenes que se muestren, ejemplo:- Si es blanco debe decir negro- Si es alto debe decir bajo- Si es ancho debe decir delgado
Desarrollo (20 minutos)Introducir la argumentación planteada.
Leer juntos el capítulo bíblico estudiado y exponer algunos casos actuales de nuestro  contexto, que ejemplifiquen un estilo de vida en COHERENCIA.
Aplicación (10 minutos)Reflexionar sobre que cosas prácticas podemos hacer para mejorar nuestra propia coherencia, entre lo que hacemos y lo que creemos.

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